Clarissa Dalloway

Mi foto
Nombre:

sábado, agosto 24, 2013

Se busca mente madura, relajada y experta que no se conmueva por grandes pasiones


Hay días en los que uno, mientras se topa con un aroma desconocido, se siente solo. Y mi cabeza, ¿no puede parar? ¡Que alguien la detenga por compasión!
Pero no, nadie la para. Quizá algún día explote y por fin pueda adquirir otra.

viernes, agosto 23, 2013

Luna



-¿Qué haces?- Me asusté tanto que no podía ni tan siquiera moverme. Mi corazón galopaba al ritmo que cantaban los grillos, sentí frío y volvío a preguntar. -¿Qué haces?- Todo estaba tan oscuro que no podía ver nada, apenas el reflejo del faro cuando se giraba para mirarme. Y, nuevamente, se repetía esa voz blanca, casi transparente. Mis ojos se acostumbraron despacio a la luz y mis latidos fueron dejando las semifusas para descansar en negras.

-Te estoy preguntando, es de mala educación no contestar.

Y, casi sin querer, pude responder -Dormir.

-¿Y por qué duermes? No ves que es ahora cuando yo vengo a visitarte?

-Tienes razón, pero no sabía que vendrías, hace años que dejaste de hacerlo.

Con eso calló, como vacilante o arrepentida, o quizás un poco vencida. Por eso la miré, tenía esa cara que pone a veces, cuando no quiere que sepamos si está alegre o triste; tenía ese brillo que apenas recordaba por culpa de haberla dejado de mirar. Tantas veces me prometió subir con ella, tantas veces me regaló sus sueños. Pero un día dejó de quererme como yo lo hacía.

Poco a poco fui quedándome dormida, y mis pensamientos corrían tan deprisa como blancas y sus silencios alternándose pacientes. Entonces la escuché. Escuché cómo lloraba echándome de menos y me escuché riendo volviéndola a querer.


jueves, agosto 22, 2013

Tiempo


Le dije a todos que no tenía tiempo, mas era incierto: era yo quien inventaba mis propias horas. Caminando creé miles y esperando no fui capaz de más de un par. No depende del que más minutos dibuja sino del que más ganas desarrolla.

La espera me consume y mis ganas merman, a veces alguna chilla como desesperada entre tanto silencio. Pero no hago nada. La lenta agonía de quien espera sabiéndose yacente.

Haré, seré, tendré. Desearía ser la luz que ilumina mi brazo entre tanto calor para dejar de pensar, pero sé que así habré muerto y me resisto. Me aferro a respirar entre tanto polvo, a ver entre tanta niebla y a oir entre tanto grito. Porque sólo así sé qué hago, qué soy y qué tengo. Porque sólo así sé que aún me queda tiempo.